“Copa, Liga y vándalos”

19.05.2009 ABC

Carina Mejías

‘Como culé, estoy encantada con los triunfos del Barça, por su estilo de juego, por la compenetración del equipo y por el señorío de su entrenador. Pero los triunfos de la pasada semana quedaron tristemente ensombrecidos por altercados provocados por quienes siguen mezclando deporte y política, y por quienes no saben respetar su ciudad, dando al mundo una imagen de vándalos que no nos corresponde. Las celebraciones de los éxitos deportivos o cualquier manifestación de júbilo en Barcelona, se convierte en una batalla campal que después nos toca pagar a todos. En cualquier ciudad del mundo, situaciones como esas hubieran sido debidamente prevenidas, ubicadas, contenidas y evitadas. En Barcelona no. Aquí Canaletas, una de las zonas más turísticas de la ciudad, se convierte en un frente de guerra sin ley. Los actos vandálicos demuestran una intolerable falta de civismo, la falta de educación y de respeto por la ciudad misma y parece que nadie sabe como evitarlo. Costosas reparaciones que tienen que sufragar los comerciantes a los que cada vez es más difícil conseguir un seguro con el que hacer frente a los daños, el destrozo de mobiliario urbano que tenemos que pagar de nuestros bolsillos, daños materiales y a veces personales, junto a una imagen de los cuerpos de seguridad tratando de contener a jóvenes acostumbrados a la impunidad por que todo vale para desfogarse. Durante la final de la copa del Rey, resultó bastante humillante que algunos llegaran con sus banderas esteladas hasta las mismísimas narices del Rey, al tiempo que las vociferantes y silbantes hinchadas debidamente manipuladas provocaron la indignación del resto de los españoles, habituados a vibrar con los triunfos de la selección española en sus terrenos de juego. No debemos permitir que minoritarias organizaciones independentistas, utilicen el deporte como instrumento de reivindicación política, provocando vergonzosas imágenes que han dado la vuelta al mundo. Mezclar deporte y política sale rentable a los intereses de unos pocos, pero perjudica seriamente la imagen de Cataluña frente al resto y comprometen la imagen de nuestro país y la de nuestros deportistas que participan con naturalidad de las alineaciones de la selección nacional ajenos a la utilización que de ellos quiere hacerse. Sería bueno que Barcelona se acostumbrara a recibir a la selección española y a los deportistas catalanes que integra y celebrara sus triunfos con naturalidad. Supo hacerlo con el triunfo de la Eurocopa. Normalizar en Cataluña la celebración de competiciones nacionales, haría de ellas algo habitual, demostraría la grandeza de los seguidores y evitaría que la minoría se apropiara de ellas para hacer política. Barcelona ha sido y sigue siendo un icono para el deporte y los barceloneses merecen demostrar que sabemos celebrarlo. Empecemos por respetarnos a nosotros mismos.

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