“Ángeles y demonios”
05.06.2009 ABC
Antoni Bosch
‘La campaña electoral está a punto de finalizar. Los viejos del lugar dicen que ésta ha sido una de las campañas más sucias que hemos visto. En cualquier caso, sí parece cierto que en Cataluña la violencia visual ha estado en carteles, en videos, en banderolas y en webs. De la propia página del PSC copio el titular de María Badia: «El PP i Vidal-Quadras són els únics que no se n’alegren de la baixada de l’atur». La misma Badia afirmaba ayer en un periódico que el domingo se vería «si nos hemos pasado de potentes», refiriéndose a la campaña. En campaña siempre se exagera, pero hay límites. Un límite —evidente— es el respeto a la inteligencia de los votantes. No creo que se pueda tratar a los votantes como seres en estado perpetuo de encefalograma plano. Los españoles, y por supuesto los catalanes, saben lo que pasa en nuestro país. Intuyen muchas cosas, ignoran muchas otras, pero saben quién es quién. Conocen qué ha pasado en España, y en Cataluña, los últimos años. Por estas razones tengo la impresión que el argumento estelar de la campaña socialista no ha hecho diana: nosotros PSC somos los buenos, y estos pobres y desgraciados de la derecha son malos, malísimos. Además son autoritarios, franquistas y ultra todo: ultraconservadores, ultraliberales, ultracatólicos. Nuestros ciudadanos tienen otro nivel, y se merecen un razonamiento más elaborado, menos tosco. Quizás con un alto índice de analfabetismo, o en el siglo XIX, bastaba decir esto es malo desde el púlpito y malo quedaba. Nuestra sociedad —mucho más compleja— exige de un razonamiento, y de una convicción cara a los electores. No todo es sentimiento como parece pretender la campaña socialista. No basta con el «me gusta, no me gusta». Es importante, pero no basta apelar al sentimiento, la rabia, o el odio. La campaña del PSC luce un diseño pasado de moda y un fondo antiguo. Vuelve al discurso de Bush: el eje del mal, pero ahora el malo es Bush. Son malos Berlusconi, Bush, Aznar, Chirac… Por supuesto, Vidal-Quadras es el mal en estado puro, está de espaldas, y sale —hasta en los carteles del PSC— como malo oficial. Y es mala la derecha, y es malo el PP. Ángeles y demonios. Yo pensaba que esta dinámica la habíamos superado, pero parece que el maniqueísmo sigue atrayendo. Ser de derechas no es bueno ni malo, como ser de izquierdas tampoco. Las políticas de izquierda o de derecha pueden parecer bien o mal, pueden ser eficaces o no, pero la descalificación total al estilo de esta campaña aleja a los votantes de los políticos. Flaco favor se hace el PSOE a sí mismo.
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